La campaña, bautizada como Operación Rocky, comenzó con agentes encubiertos del cuerpo policial del condado enviando decenas de invitaciones de una supuesta campaña de marketing a personas buscadas por la justicia. La estrategia policial consistía en solicitar a los perseguidos que facilitaran una hora y fecha de entrega de la cerveza.
Un total de 19 criminales cayeron en la encerrona y, según relata The Telegraph, en lugar de recibir el prometido pack de cervezas, fueron detenidos por la policía. El inspector jefe Graham McLaughlin se ha felicitado por el éxito de la operación ya que "ha sido muy efectiva en relación a su coste, ya que a veces localizar a un fugitivo puede costar mucho tiempo y dinero".
FUENTE: La Vanguardia
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